Reforma en Chamberí

Este proyecto fue uno de los más deseados por nuestro equipo, un reto  tanto a nivel técnico como arquitectónico. Una vivienda llena de gratas sorpresas, ya que dada la antigüedad del edificio y sus características se pudo recuperar gran parte de los elementos estructurales como vigas, pilares y muros de ladrillo vistos, realizando un trabajo de restauración con mucho mimo y detalle. La devoción por la gastronomía fue  el factor determinante en la distribución de este piso madrileño, situado en un edificio histórico del emblemático barrio de Chamberí. Los propietarios, dedicados a la hostelería, querían que todos los espacios giraran alrededor de la cocina. Y es precisamente la especial ubicación que las arquitectas Ana Cabellos y Elisa Fernández, dieron a esta estancia lo que eleva la singularidad de la vivienda. Así, la cocina, convertida en eje vertebrador sin ser un ámbito abierto por completo, conecta física y visualmente mediante huecos y ventanas con todos los espacios comunes. Los primeros pasos en la reforma de la vivienda fueron la eliminación de los compartimentos existentes y la recuperación de elementos estructurales originales, como los muros de entramado de madera y ladrillo macizo, que se dejaron al desnudo. Su aspecto rotundo  se ve realzado con el toque industrial de las canalizaciones eléctricas a la vista y una cuidada iluminación cenital a base de candilejas ocultas. El criterio decorativo,   sosegado y lleno de detalles, combina piezas antiguas y contemporáneas en una mezcla potente calificada “redefinición del estilo castizo”, salpicado de referencias a las casas  de campo inglesas en homenaje al origen del propietario.

1.CHAMBERI SALON PORTADA

Chamberí

Este proyecto fue uno de los más deseados por nuestro equipo, un reto  tanto a nivel técnico como arquitectónico. Una vivienda llena de gratas sorpresas, ya que dada la antigüedad del edificio y sus características se pudo recuperar gran parte de los elementos estructurales como vigas, pilares y muros de ladrillo vistos, realizando un trabajo de restauración con mucho mimo y detalle. La devoción por la gastronomía fue  el factor determinante en la distribución de este piso madrileño, situado en un edificio histórico del emblemático barrio de Chamberí. Los propietarios, dedicados a la hostelería, querían que todos los espacios giraran alrededor de la cocina. Y es precisamente la especial ubicación que las arquitectas Ana Cabellos y Elisa Fernández, dieron a esta estancia lo que eleva la singularidad de la vivienda. Así, la cocina, convertida en eje vertebrador sin ser un ámbito abierto por completo, conecta física y visualmente mediante huecos y ventanas con todos los espacios comunes. Los primeros pasos en la reforma de la vivienda fueron la eliminación de los compartimentos existentes y la recuperación de elementos estructurales originales, como los muros de entramado de madera y ladrillo macizo, que se dejaron al desnudo. Su aspecto rotundo  se ve realzado con el toque industrial de las canalizaciones eléctricas a la vista y una cuidada iluminación cenital a base de candilejas ocultas. El criterio decorativo,   sosegado y lleno de detalles, combina piezas antiguas y contemporáneas en una mezcla potente calificada “redefinición del estilo castizo”, salpicado de referencias a las casas  de campo inglesas en homenaje al origen del propietario.

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